#MemoryCard: Final Fantasy VII

El más "grunge" de los JRPG

Texto por Fede Lo Giudice @okelfo
Edición por Natalí Toiw


⏩ Final Fantasy VII es un poco como Pulp Fiction, Messi, el Boca de Bianchi o Los Simpsons: Está más allá del bien y el mal, y uno se puede tomar el trabajo de criticarlo, pero no sin antes reconocerle su apabullante cantidad de virtudes. Este eterno clásico se relanzará como juego de PS4, según los rumores, en 2017 con visuales a la altura de la nueva generación de consolas, pero antes de que eso pase se puede repasar la historia del original en todos sus gloriosos polígonos que cabían en tres CDs.


La saga Final Fantasy, una serie de jueguitos de ocho y 16 bits que había iniciado como una versión japonesa de una aventura a lo Calabozos y Dragones, empezó a levantar la puntería durante los 90s conduciendo a una serie de excéntricas aventuras, muy teatrales, que se renovaban de un título a otro. A Occidente sólo arribaron tres de los seis juegos principales que se lanzaron en Japón llegando a ser una franquicia muy querida entre los jugadores a los que les gustaba los RPGs por sus historias, mundos y carismáticos personajes. Final Fantasy VII salió a principios de 1997 -primero para PlayStation y luego para PC- y cambió el mundo para siempre.



Varias franquicias estaban pasando del 2D al 3D con diversos grados de éxito (con Zelda y Mario Bros a la cabeza) demostrando cómo se hacían los juegos de acción y aventura. FF7 convirtió sus mundos 2D en vastos escenarios pre-renderizados y dibujados, donde los personajes poligonales se movían sobre el fondo comp nsando con exquisitas secuencias en FMV (Full-motion video) que complementaban la acción con “películas” entre las secuencias de gameplay; toda una novedad en el mundo de las consolas y solo posible gracias al uso de CDs y el espacio extra que aportaban sobre los tradicionales cartuchos.

Todos estos detalles técnicos confluyeron en que el director de Final Fantasy VII, Yoshinori Kitase, pudiera presentar la historia de un modo más cinematográfico, combinando lenguajes externos al gaming, experimentando con nuevas mecánicas y sistemas; dándole un toque más personal donde se privilegia el ambiente, los personajes y las emociones en vez de la acción y la respuesta inmediata tradicional de un videojuego.


Así, Final Fantasy VII cuenta la historia de Cloud, un mercenario que llega a la ciudad de Midgard y es contratado por el grupo eco-terrorista, Avalanche, para detener la avanzada de Shin-ra, una corporación que busca explotar el “mako” para producir energía, soldados y armas. Este mako es un tipo de energía no renovable del planeta, que de agotarse implicaría literalmente el fin del mundo. Sin embargo, este conflicto pasa rápidamente a segundo plano en las primeras horas de juego cuando aparece Sephiroth, un misterioso ex soldado de Shin-ra al que todos presumían muerto, que tiene un objetivo diferente a Shin-ra y Avalanche, quienes intentarán seguirlo a lo largo y ancho del mundo para detenerlo.

A lo largo de esta aventura, el jugador conoce no sólo a Cloud sino también a un cast impresionante de personajes altamente memorables, entre ellos Barret, uno de los primeros personajes negros en un JRPG; Cid, un tipo que no puede parar de fumar habanos y putear; Tifa, que pese a su bajo conteo poligonal se convirtió en una sex symbol; Aerith, la típica chica de RPG; y más personajes que incluyen un vampiro bastante emo, una chica ninja, un tigre, y un gato robot montado sobre un moogle robot. Al centro de todo está Cloud y su eterna rivalidad con Sephiroth, quien solía ser su ídolo, pero ahora chocan en una confrontación por el destino del planeta.



En tres CDs se cuenta una historia sorprendentemente intimista donde la trama empieza por lo bajo y rápidamente escala hasta convertirse en un conflicto de proporciones épicas. Los personajes viven y mueren, el mundo cambia y reacciona ante los eventos. FF7 representó una novedad en cómo los personajes enfrentan sus pérdidas, la muerte, y cómo deben encontrar razones para seguir peleando cuando todo parece perdido. 

Al momento de desarrollar Final Fantasy VII el director, Yoshinori Kitase, acababa de perder a su madre producto de una enfermedad; y esta pérdida inspiró mucho en la trama. Del mismo modo que Kitase eligió superar ese dolor y continuar con su trabajo es que los personajes eligen proseguir su búsqueda para salvar el planeta. Aunque se trate de un juego de 32 bits, donde ni siquiera se entienden las caras de los personajes, este es un título sorprendentemente emocional que sabe despertar la imaginación de quien lo juegue.


A pesar de todo este énfasis en la historia, Final Fantasy VII se deja jugar con un espectacular sistema en el que se puede nivelar cada habilidad por separado y asignar cualquier personaje para que cada jugador pueda tener en su equipo principal (de sólo tres personajes) a sus preferidos. El juego tiene secuencias de historia en el medio con el condimento agregado de poseer varios mini-juegos, trechos opcionales y cosas para descubrir. FF7 continuó la tradición iniciada por FF5 de incluir “superbosses”, enemigos de un grado de poder descomunal para que los más cebados puedan desarrollar estrategias, tengan excusa para incrementar su nivel, buscar los más poderosos hechizos del juego y derrotar a estas bestias.

Aunque fue una revolución completa y se convirtió en la vara con la que se juzgan los JRPGs modernos, Final Fantasy VII se convirtió con el tiempo en una víctima de su experimentación. Al ver el exquisito arte pixelado de Final Fantasy VI o lo bien que envejecieron Final Fantasy VIII y IX; Final Fantasy VII tiene una dirección de arte inentendible y poco consistente. En las batallas, los personajes están más formados, pero luego se utilizan modelos simplificados donde apenas se
distinguen las facciones.


Quien nunca haya jugado el juego original tiene que saber que la brillante obra maestra de la que varios periodistas, medios y fanáticos hablan está escondida detrás de un juego producto de su época, que muestra sus años y no está en sintonía con las tendencias actuales del gaming; y es por eso que la decisión de Square Enix de recrear este título para la nueva generación de consolas es una decisión acertada. El juego sigue siendo fantástico, pero definitivamente necesita una nueva mano de chapa y pintura para que recupere su trono. La remake llegará (según rumores) a principios de 2017, y se podrá jugar en PS4 y seguramente PC, pero el port de la original se puede disfrutar en Android, iOS, PS3, PS4 y Steam para los puristas que piensan que esta nueva versión será demasiado diferente. Prefieras lo que prefieras es bueno tener opciones ¿no?

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