#MemoryCard: The Legend of Zelda

Tres décadas con la espada en la mano.

Texto por Fede Lo Giudice @okelfo
Edición por Natalí Toiw

Aclaración: esta nota salió originalmente para conmemorar los 30 años de la saga. Sin embargo, con el lanzamiento de Breath of the Wild es un buen momento para repasar la historia de la serie. 


⏩ Nintendo estaba realizando un trabajo espectacular durante la década del 80, con grandes hitos como Donkey Kong en Arcades y el lanzamiento de su primer consola hogareña, el NES, conocido por estos pagos como “el family game”. Gran parte de los laureles y la responsabilidad por este éxito fueron para Shigeru Miyamoto, ideólogo de Donkey Kong y Super Mario Bros, quien para mediados de la década estaba trabajando en una nueva serie. Este tercer título llegó al mer cado nipón el 21 de febrero de 1986 con el nombre Zeruda No Densetsu (The Legend of Zelda), y fue el comienzo de una de las sagas más aclamadas de todos los tiempos.

En The Legend of Zelda, Miyamoto tomó influencias del folklore occidental/europeo y las icónicas aventuras de caballeros que rescataban a damiselas en apuros. El juego fue planteado desde el gameplay como “el anti-Mario”; en vez de avanzar linealmente derrotando enemigos, en Zelda buscaban desconcertar al jugador, hacerlo avanzar, retroceder y resolver puzzles. Es así como casi sin querer e inspirándose sólo en las necesidades de diseño, The Legend of Zelda se convirtió en uno de los primeros “sandbox” (juegos de mundo abierto) en alcanzar el éxito masivo. Una aventura completa y autocontenida, que iba a recibir un sinnúmero de precuelas y secuelas con el correr de los años.


Este primer juego no tuvo demasiada historia; unos créditos iniciales, se seleccionaba al protagonista –Link– y se comenzaba a explorar el mundo. A pesar de las limitaciones técnicas (todo el juego ocupaba un poco más de 100 KB), The Legend of Zelda creó un montón de escenas icónicas que al día de hoy son recordadas como algunas de las más emblemáticas del gaming, por ejemplo, cuando Link consigue la espada (“¡It’s dangerous to go alone! ¡Take this!”); cuando prende fuego los arbustos para revelar pasajes secretos o la famosa pantalla que se repite a menos que la recorras en la secuencia correcta. Y lo mejor, un mundo gigantesco que parecía exceder los límites del cartucho que se recorría mientras de fondo sonaba la composición musical de Koji Kondo.



La base de los juegos de Zelda, que se preserva en casi todas las iteraciones que la saga tuvo a lo largo de estos 30 años, es más o menos así: el mal vuelve a cernirse sobre el mundo y para obtener el poder máximo el villano de turno (en general Ganon/Ganondorf) decide secuestrar a la princesa Zelda. Entonces, será la tarea del protagonista Link (quien se llama así por ser el “nexo” entre jugador y juego) rescatarla y detener al temible adversario. Sin embargo, esto no es lo único que la saga Zelda hizo. Supo reinventarse y experimentar con otro tipo de historias o complejidad a lo largo de los años, por lo que cada juego de The Legend of Zelda tiene una personalidad única y distintiva, y cada uno está lleno de detalles que lo separan del resto de las entregas dentro de la serie. Así, por ejemplo, hay aventuras donde Zelda ni siquiera aparece (destacan Link’s Awakening y Majora’s Mask) o juegos donde varía el tono entre tragedia, comedia, psicodelia y aventura épica, entre otros.

Desde aquel primer juego, donde se controlaba a un joven guerrero que conseguía una espada y se embarcaba en una aventura, la saga creció y se expandió muchísimo marcando el universo del gaming para siempre. Entre la lista de éxitos de The Legend of Zelda se encuentra, por ejemplo, crear una de las primeras aventuras épicas de mundo abierto en 3D (Ocarina of Time); el encontrar forma de utilizar bien los controles de movimiento estilo Wii (Skyward Sword), crear las primeras aventuras largas para consolas portátiles (Link’s Awakening), y el contar con uno de los mejores promedios en la historia del gaming en lo que respecta a los fans y la crítica. Aún así, lo que hace diferente a los juegos de The Legend of Zelda es su gameplay evocativo y la capacidad de transportar al jugador e involucrarlo directamente en mundos nuevos y complejos, llenos de extraños personajes.


Entre toda la serie, Ocarina of Time de 1998 es quizás el más aclamado e icónico título en la serie, por mostrarle al resto de la industria y los fanáticos cómo se podía crear un mundo tridimensional, consistente y conectado con una historia completa. Este título significó una revolución completa al ingeniarsela para llevar todos los sistemas de los juegos clásicos a las tres dimensiones y encima sumar detalles como combate con espadas, puzzles, arquería de precisión y mucho más. 

Resulta que durante muchos años se especuló con que el juego narraba una leyenda donde si bien la base siempre es la misma (héroe derrota al villano y salva a la princesa) los detalles variaban para ajustarse a la cultura de cada pueblo ficticio de la serie, sin una real conexión entre sí. Sin embargo, con el lanzamiento del libro Hyrule Historia hace unos años, que incluía notas sobre el arte e historia de la serie, se confirmó que todas las historias estaban interconectadas y que formaban parte de un mismo universo donde el aclamado Ocarina of Time era el nexo.


El detalle es que, producto de la mecánica de viajes temporales en Ocarina of Time, Nintendo se encontró con que había creado tres líneas de tiempo diferentes: una donde Ganon es derrotado, pero
logró reinar durante siete años; otra donde Ganon nunca llega a poner sus planes en marcha, ya que es arrestado cuando Link trae sus conocimientos de los eventos del futuro; y finalmente, una línea temporal donde Link fracasa a la hora de detenerlo.

Nintendo reveló en su libro Hyrule Historia que cada uno de los juegos en la serie toma lugar en alguna de estas tres realidades paralelas, y es por eso que varias veces las historias hacen referencia a un mismo evento pero se contradicen, lo cual había enloquecido a los fanáticos por años. Brillantemente resuelto.


Ciertamente, es casi poético que Ocarina of Time sea la piedra angular de la serie, ya que tanto Link como el jugador atraviesan diferentes tiempos con espíritu, coraje y espada en mano a la hora de encarar cada nueva aventura.

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