Reseña - Ghost Recon: Wildlands

Cocaína, cocaína, yo me voy para Bolivia.

Texto por Fede Lo Giudice @okelfo | Edición por Alvaro Velasco


⏩ Ghost Recon, la sub-saga de juegos de Tom Clancy, tiene un nuevo capítulo que sorprende a los fans por tratarse de una aventura cooperativa en mundo abierto. Este juego de PlayStation 4, Xbox One y PC nos permite recorrer una Bolivia sumida en el caos, donde los carteles mexicanos se hicieron con el control del país (no, es en serio, no es una comedia).

Nos encontramos con un shooter en tercera persona donde controlamos a un soldado y tres aliados controlados por la IA nos acompañan. Sin embargo, jugarlo así es casi una injusticia para lo que el juego busca en realidad, que es que prendamos el modo online y nos reunamos con amigos a balear narcos. Los objetivos en el mapa, bien a lo Far Cry o Watch Dogs, llevan al jugador a puntos en el mapa para que hagan cosas como liberar rehenes, demoler estructuras, recoger información o interrogar a algún desgraciado, y lo innovador es la variedad de métodos que existen para completar cada misión: desde entrar con tres amigos en helicóptero tirando granadas a controlar un escuadrón de silenciosos francotiradores para infiltrarse a lo Metal Gear; todas las posibilidades intermedias son válidas.


Ghost Recon Wildlands es el clásico juego de Ubisoft que ni bien comienza mete al jugador en un loop de acciones a completar. Tras la presentación y un par de situaciones como para aprender a jugar, da rienda suelta a su enorme —casi apabullante— mundo abierto, donde se pueden completar diferentes objetivos ubicados en distintos puntos del mapa. Como Bolivia está sumida en la más reaganesca lucha para imponer gobiernos militares contra la droga, no te vas a sentir mal por los enemigos sino que los vas a llenar de plomo en nombre de la libertad y los ideales occidentales; todo es excusa para que no nos planteemos demasiado nada y salgamos a reventar criminales, cosas, o una combinación de ambas.

Esta es la primera vez que Ghost Recon intenta combinar sus juegos de militares modernos con las mecánicas de mundo abierto a lo Ubisoft, y lo cierto es que el combo funciona bien. Cuando el juego nos mete en su groove, y nos encontramos haciendo misiones como tomar fortalezas, o infiltrando campamentos mientras charlamos con otros jugadores vía micrófono, ahí es cuando el juego realmente brilla. No logra involucrarnos en la historia ni el contexto, pero si se prefiere la adrenalina del buen gameplay, lleno de caos emergente que cualquier miembro del pelotón puede producir, el juego es inimputable; no se le puede criticar (casi) nada.


El gigantesco mapa está lleno de objetivos opcionales, desvíos y misiones que dan puntos de experiencia para mejorar los personajes. Hay bastantes tipos de armas, cada una con ventajas tácticas para contextos determinados, pero, por suerte, todas son viables en casi todas las situaciones, así que Wildlands no fuerza a nadie a nada. Sin embargo, cada tipo de arma tiene su propio árbol de habilidades y, cuando uno empieza a sumar puntos en una, a veces termina por descuidar las otras. Por suerte, las misiones abundan y se puede hacer casi todo lo que uno quiera en el orden que quiera, mientras se desplaza de un punto al otro en helicóptero, incluso con la posibilidad de sorprender al enemigo desde arriba si se ve algo interesante desde el aire.


Ubisoft promociona a este juego como una especie de Just Cause 3 pero con un tono más serio, aunque lo cierto es que hay muchos recordatorios de cuál es la meta final: la idea es eliminar a El Sueño, el líder del cartel de Santa Blanca, y para esto hay que liberar muchos territorios a cargo de sus generales o de la competencia. Cada uno de los enemigos controla una porción de mapa, y los podemos debilitar o fortalecer con diferentes acciones, como una versión muy simplificada del sistema de Shadow of Mordor. Sin embargo, por más oponentes que la computadora tire, o aunque se ajuste la dificultad dinámica, el juego es relativamente fácil con un escuadrón completo de 4 jugadores humanos y es muy raro morir, sobre todo porque Ghost Recon Wildlands tiene su énfasis en la acción y no en números y stats a lo RPG, como ocurre en Destiny o en The Division —lo que hace que la dificultad aumente—; en este caso, si jugás una misión bien, jugás todas bien.


El juego abre desde el principio un mapa gigante y lleno de posibilidades, con una estética realista y un modelo de juego que invita a colaborar con amigos y desconocidos para que la acción emerja sola. Ghost Recon Wildlands es no solo el mundo abierto más grande de Ubisoft sino también un parque de diversiones para que cada jugador haga las cosas como quiera. Eso sí, perfectamente cambiaríamos un par de kilómetros cuadrados por un poco de profundidad en la trama, o personajes más cohesivos que no se tomen tan en serio a sí mismos, como para que el tono no choque tanto con la acción y la experiencia multijugador.

Veredicto: Entretenido, para jugar tomando la chocolatada.

Ficha Técnica

  • Plataforma: PC, PlayStation 4, Xbox One
  • Género: Shooter en Tercera Persona, Mundo Abierto
  • Desarrollador: Ubisoft Paris
  • Lanzamiento: 6 de marzo de 2017
  • Precio: USD$ 59,99
  • Sitio Web: ghost-recon.ubisoft.com
  • Jugadores: 1-4 jugadores cooperativo

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