Reseña - Tekken 7

Más de 20 años fomentando el parricidio. 



Texto por Rodrigo Scarlata @GordoLocoJuega | Edición por Belén Perrone @mbeluperrone

Mirá que mi viejo es malo, pero este le gana...
⏩ Luego de dos años de ser lanzado en los Arcades de Japón y después de casi ocho años sin una entrega numerada de la saga, finalmente los dioses de las piñas cumplen nuestras plegarias y nos acercan la última entrega de la saga Tekken. Éste no sólo promete llenarnos de adrenalina con peleas llenas de estrategia y combos bien pensados, sino que además promete poner fin a la incansable trifulca del clan Mishima. Así es, porque Namco decidió subirse al tren “modo historia” —que NetherRealm Studios maneja desde hace varios años con Mortal Kombat e Injustice a la cabeza— para tratar de justificar el por qué Heihachi es peor padre que Kronos, dándonos la oportunidad de desempolvar nuestros fight stick antes de mandarnos al suicidio que es el modo multiplayer.

En una dificilísima batalla final entre Heihachi y Kazuya, finalmente descubrirán de qué lado hay que estar. Y si lo descubren avísennos porque nosotros no entendimos nada.

Tekken 7 hace tantas cosas bien que compensa las pocas que hace mal: el peor pecado es haber promocionado tanto un modo historia que nos lo fumamos en tres horas. No es que la historia diese para mucho más, ni tampoco es que lo que jugamos estuvo mal, al contrario, se siente corto por lo divertido e hilarante que es.

Con tan sólo 14 capítulos y el episodio especial (que es una pesadilla), el modo historia se queda corto como Argentina en los mundiales.

Pero para que se entienda mejor lo que hace mal vamos a meternos en lo que hace bien: en este modo para un jugador representaremos a diferentes personajes que intervienen en la trama principal del Clan Mishima, una infame familia multimillonaria cuyos integrantes están continuamente tratando de matarse entre sí. Mientras transcurre la historia narrada por un misterioso periodista cuya familia fue asesinada en la guerra librada supuestamente por Jin Kazama, iremos desentrañando varios misterios como quién es la madre de Kazuya, cuál es el verdadero papel de Jin en todo esto y por qué Akuma de Street Fighter es una adición adecuada para la franquicia.

¿Akuma? ¿A quién le importa Akuma? ¡Volvió Miguel! ¡Hola, Miguel!

La historia no es muy buena, pero es ahí donde brilla, ya que no se toma seriamente a sí misma y continuamente bromea con lo over the top que es todo, permitiendo que disfrutemos las exageradas consecuencias de una familia que se odia a muerte. El modo historia es tan divertido y tan amistoso para newcomers (al punto de que con L1 y la adición de uno de los cuatro botones principales podemos acceder a golpes especiales de cada luchador sin hacer los inputs) que falla al ser tan corto. Nos deja con ganas de mucho más y nos hace preguntarnos hasta dónde podrían haber llegado si hubiesen agregado más mecánicas antiguas como el Tekken Volley o el Beat’em up que ha sabido deslumbrarnos en el pasado.

En el Treasure Mode podremos aumentar nuestros ingresos para sentirnos que al menos en el mundo virtual del tekken no somos pobres.

A diferencia de anteriores entregas no existe ningún otro modo alternativo de juego, más que el treasure mode –suerte de survival donde iremos acumulando recompensas cada vez más grandes acorde a la buena racha que tengamos y con una penalización si perdemos las victorias–. Este modo no es malo para nada: nos permite destrabar miles de ítems para customizar a nuestros luchadores. Esta es otra de las grandes adiciones del juego: a medida que vayamos ganando dinero y destrabando ítems podremos acceder a miles de accesorios para modificar a cada personaje al punto de volverlo único y casi irrepetible, brindándonos desde lentes con bigotes u ojos saltones hasta auras de energía o ropa increíblemente ridícula. Además, Tekken 7 cuenta en su modo historia con un sistema de episodios para cada personaje donde podremos descubrir un poco más sobre cada uno de los luchadores que no interfieren directamente en la trama del Clan Mishima.

Un panda con un look levemente femenino no es lo suficientemente ridículo para nosotros... ¡Manos a la obra!

El gameplay no innova mucho, pero la ventaja de esto es que las combinaciones que aprendimos en el Tekken 3 aún siguen siendo válidas a la fecha, así que podremos repetir los dañinos combos de 10 golpes de personajes viejos sin tener que pasar por el arduo trabajo de acostumbrarse a nuevos personajes. Tekken tiene un extenso y dinámico rooster que presenta varios personajes repetidos, algunos nuevos que homenajean a los viejos (como Master Raven en lugar de Raven) y personajes 100% nuevos con entretenidas combinaciones de golpes que nos exigirán al mango estar al día con cada uno para saber combatir con y contra ellos.

Los Rage Arts son visualmente fabulosos y adhieren un nnuevo factor estratégico al estilo de juego de Tekken, manteniéndolo fresco y actual.

También esta edición nos introduce los nuevos "Rage Arts", un ataque especial que se habilita cuando nuestra barra de vida está titilando en rojo y que ejecutaremos con el R1. Eso resultará en un ataque masivo que puede voltear las tablas de la pelea en segundos. Algunos puristas del Tekken encontrarán eso como una adición negativa, pero teniendo en cuenta que adhiere más al factor estratétigo que ya tenía esta saga, nosotros lo vemos como algo más que positivo.

No sólo es menester que aprendamos TODO lo que cada personaje puede dar, sino también es menester que sea rock.

Y aquí es donde viene la papa: el modo online. Este modo nos presenta varias formas de enfrentarnos con combatientes de todo el mundo, premiándonos con ítems exclusivos. El server hoy en día no se encuentra en sus mejores condiciones: por momentos estaremos un largo rato mirando a la pantalla sin acceder a ninguna batalla, pero cuando funciona es realmente una seda. Es tan divertido como lo es irritante, ya que el modo online no es apto para ningún newcomer —los que se atreven a luchar contra todo el mundo son jugadores altamente experimentados que no darán tregua ante la más mínima falla en nuestro modo de luchar—. Pero dejando de lado eso, el modo online es un gran apartado de este juego y es donde más provecho le sacaremos al Tekken 7.

Acostúmbrense a la sala de espera del infierno, porque pasaremos horas en ese condenado limbo.

A pesar de tener tantas cosas buenas, los detalles negativos de la entrega nos limita a recomendársela sólo a aquellos que ya aman la franquicia. Tekken 7 está muy despierto y sabe que no va a lograr muchos nuevos fans, por eso tomó una decisión arriesgada (pero acertada) en consentir a los fans más acérrimos de la saga, en lugar de tratar de atraer a nuevos jugadores.

Aunque no sea fácil aprender a jugar Tekken, hay pocas cosas más satisfactorias que ver cómo tu combo de 10 hits entró enterito.

Resumiendo, Tekken 7 está más vivo que nunca y es un excelente juego de pelea para todos los que aman desgastarse los pulgares manijeando como campeones, pero es un juego muy de nicho y le pone una barrera enorme a aquellos que quieren descubrir un nuevo juego de pelea para alejarse de los combos infinitos del Marvel Vs Capcom o de los one shot kill del Guilty Gear. Tekken 7 es un juego diferente a la mayoría de los juegos de pelea activos hoy en día, pero eso es algo que viene haciendo hace muchos años por lo que no es un mérito para resaltar en esta oportunidad. Pero si amás Tekken, querrás casarte con el Tekken 7.

Veredicto: Un gran punto final para una saga igual de grande. Excelente.

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